
DE PASIONES Y VIRTUDES
Antes del que el planeta, estuviese habitado por hombres y mujeres, vivían en el pasiones y virtudes.
Durante toda la eternidad habitaron este planeta, realizando día tras día las mismas actividades, que quien sabe quien les había asignado.
Un día aburridas de hacer siempre lo mismo, decidieron jugar un juego y romper con la monotonía, y como era de esperarse fue la imaginación quien propuso, jugar a las escondidas.
Todos estuvieron de acuerdo y muy contentos. Pero, ¿quien querría ser el encargado de buscar a los que se escondiesen?, la primera en levantar la mano fue la locura, yo!! Yo!!! Exclamo imperiosamente. Bueno, esta bien asintieron las demás.
Así la locura se dirigió hacia un viejo árbol, y apoyando su rostro contra la sufrida corteza, comenzó la cuenta; de una manera fuera de cualquier orden minimamente racional, 1,2,5,66,45,0…
De esta manera, las demás se fueron a esconder, con el sonido de esa cuenta sin sentido, en el lugar que le parecía más apropiado, donde la locura no los encontraría. Sin embargo hubo uno que no se decidía y tardaba en encontrar el lugar apropiado; ese era el amor, que bastante indeciso andaba de un lugar a otro, sin poder elegir.
La locura seguía con su cuenta 10, 32, 34,68, 100 dándose vuelta repentinamente, el amor sin mas, se metió en el primer lugar que vio, un rosedal inmenso, con las rosas mas bonitas del mundo, pero cuyos tallos estaban inmersos en espinas. Con la esperanza de que no lo viera, y así fue, no lo vio o no quiso verlo.
Quien primera fue encontrada fue la pereza, recostada tras una inmensa piedra que se encontraba a unos pocos pasos del árbol. Luego vino la mentira, que como tiene las patas tan cortas, siempre esta muy cerca. De esta manera fue encontrando a todos uno por uno.
Es increíble pero, la locura encontró a todos, excepto uno al amor, y es que esta en la naturaleza del mismo, ser muy difícil de encontrar y que salga a la luz.
El tiempo pasaba, días, meses, años, y a pesar de ser todos eternos, empezaron a perder la paciencia, y a decir amor sal de donde estés, el juego se acabo.
Pero el amor era muy indeciso, y no salía a luz, tal vez por miedo, o quien sabe porque causa.
La envidia, que se ocupa bastante mas por los demás que por ella, se acerco a la locura y le susurro al oído “el amor esta allá, tras el rosedal”. Entonces se dirigió hasta allí, e inundad en cólera comenzó a gritar “amor sal ya!!!”.
Pero el amor es indeciso, y aun una vez que lo encuentras es difícil de sacarlo, la locura metió la mano entre las rosas, para sacar al amor, pero se pincho con las espinas. Es que a veces lograr sacar al amor es doloroso.
La locura muy enojada, tomo una rama muy larga, la metió en el rosedal y comenzó a sacudirla iracundamente. De repente se oyó un grito, y en forma inmediata salio el amor con los ojos bañados de sangre, así es que en ese acto irreflexivo la locura perforo los ojos del amor, dejándolo ciego para siempre.
Un interminable silencio copo el lugar, nadie decía nada. Entonces la voz de la locura irrumpió diciendo “no se preocupen, yo seré sus ojos”.
Es por eso que desde entonces y para toda la eternidad, el amor es ciego, y la locura son sus ojos.
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